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Las causas profundas de la acumulación

El desorden y la desorganización tienen muchas causas, pero una de las más habituales es la acumulación. Y la acumulación, a su vez, también tiene sus causas.

 

Hoy quería ponerme un poco «psicóloga», y es que en muchas ocasiones las organizadoras profesionales tenemos que lidiar con problemas que tienen más que ver con las historias y creencias de nuestros clientes que con la organización en sí.

Si te parece, empezaremos por las causas más superficiales de la acumulación, hasta llegar a las más profundas (te aviso de que yo también me voy a poner profunda…).

¡Allá vamos!

#1 Disponibilidad

El mundo ha cambiado muchísimo en los últimos años. Lo que hace unos años era valioso y difícil de obtener, hoy se compra con un solo clic y nos lo traen a la puerta de casa. Es normal que acabemos acumulando!!

#2 Ni me lo planteo

Si no ves que hay un problema, es lógico que no vas a solucionarlo. En muchas casas, la acumulación forma parte de la vida, como comer o dormir. Es así. Y no les supone un problema. Por eso se sigue acumulando (hay gran disponibilidad) y podemos llegar a pensar que lo que necesitamos es más espacio.

#3 Por si acaso

Una vez nos damos cuenta de que hay demasiadas cosas en casa, hacemos una revisión, y nos deshacemos de algunos objetos, pero muchos de ellos nos los quedamos «por si acaso». Nunca se sabe cuándo nos puede hacer falta, ¿verdad?

#4 Costó mucho dinero

Es el fondo del «por si acaso». Pensamos que podemos volver a necesitarlo, y si ya lo tenemos, ¿por qué volver a comprarlo después? Es mejor guardar y utilizar lo que ya tenemos en casa, y que nos costó mucho dinero en su momento (si nos deshacemos de algo, sentimos que estamos tirando lo que costó). El problema es que en muchas ocasiones no recordamos lo que guardamos o que en el momento en que lo necesitamos, nos encontramos que está roto, estropeado… ya no sirve. Y hemos gastado el dinero que costó, y también lo que cuesta el espacio que lo alberga. ¿Te imaginas lo que ahorrarías si pudieras vivir en una casa mucho más pequeña?

#5 Mentalidad de escasez

Nuestros abuelos vivieron una época en la que ni siquiera la comida estaba garantizada. La incertidumbre dominaba el mundo, por lo que aprendieron a acumular todo lo posible para poder disponer de ello cuando fuera necesario. El problema es que ahora hay tanto disponible que acumular «por si acaso» se convierte en un verdadero problema por la cantidad de objetos acumulados. Antes eran unas pocas sartenes. Ahora es el Corte Inglés entero.

#6 Sensación de seguridad

Herederos de esas personas que vivieron escasez (y de otras muchas generaciones atrás), a muchos de nosotros las posesiones materiales nos dan seguridad. Pensemos que hasta hace no tanto tiempo, cualquier posesión podía truecarse. En otras épocas, un objeto inservible para mí era un tesoro para otro, y me daría la oportunidad de conseguir otra cosa que la otra persona tiene y yo necesito. Esa sensación está grabada en nuestro cerebro, y por eso nos da tanta «cosa» deshacernos de nuestras posesiones, aunque sepamos que no las necesitamos para nada.

#7 Significa mucho

Incluso si conseguimos superar todo lo anterior, hay muchos objetos con los que asociamos recuerdos, personas, momentos… Tener objetos con significado es genial, pero supone un problema en dos circunstancias: 1. Cuando hay demasiados objetos con valor sentimental o cuando se utiliza sistemáticamente esta excusa para no dejar ir; y 2. Cuando estos recuerdos nos hacen daño. Si recordar algo nos trae pena o dolor de cualquier tipo, hay que trabajar con ese recuerdo. Guardaremos esos objetos el tiempo necesario, hasta que la persona esté lista para dejarlos ir y trabajaremos para que eso ocurra lo antes posible, pero por regla general no debemos guardar nada que nos traiga dolor.

#8 Miedo

Y, por último, siempre llegamos al sentimiento más básico. El único que nos puede hacer crear situaciones que nos incomodan: el miedo. Los miedos pueden ser muy variados, desde el miedo a la escasez (#3, #4, #5, #6) hasta el miedo al olvido (#7), pasando por el miedo al qué dirán o a traicionar las enseñanzas de nuestros mayores (#2). Si hurgamos, cualquier desasosiego o problema, al final, tiene como origen el miedo.


Sé que estas líneas han sido muy profundas, muy psicológicas. Pero cada vez me encuentro con más personas que necesitan sanar miedos y traumas, y que se dan cuenta de que, de una forma u otra, estos están relacionados con la organización y con la relación que han establecido con los objetos.

Nuestra forma de comportarnos en todos los aspectos de nuestra vida viene determinada por nuestra forma de pensar, por las reglas y creencias que rigen nuestra vida, lo sepamos o no.

Poner orden en nuestra casa es mucho más que colocar objetos en un lugar o en otro. Es poner orden en nuestra mente, es enfrentarnos a cosas que habíamos enterrado al fondo del armario, o en el desván, o en el trastero.

A veces son procesos duros, pero la recompensa es tan grande…

Gracias, equilibrista, por haber llegado hasta aquí.

Si crees que puedo ayudarte a ti o a alguien que conoces, escríbeme a hola@baransuorden.com y cuéntame!! Estaré encantada de escucharte y trazar un plan de acción contigo.

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Gritona, optimista y dicharachera. Mi tema de conversación preferido son los viajes, mejor cuanto más lejos y más baratos. Adoro ir al cine, pero voy poco (snif). Me pierden los gatos. Siempre tengo un nuevo proyecto, viaje o cambio de decoración en la cabeza. ¿Me sigues el ritmo?

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