La energía es esencial en el método KonMari

La filosofía del método KonMari

¡Hola a todos, amantes del equilibrio!

Como ya os dije, me gustaría arrancar este blog con una introducción al método KonMari que, espero, os haga comprender el alcance y el impacto que puede tener en vuestra vida.

Si no habéis leído La magia del orden, seguramente penséis que este método es como tantos otros: una suma de pequeños trucos del tipo «siempre que compres algo nuevo, deshazte de algo viejo» o «si no lo has usado en un año, tíralo», pero lo cierto es que va mucho más allá.

Como muchos ya sabréis, Marie Kondo, la autora del libro, es japonesa. En Japón, especialmente en Tokio, muchas de las casas son diminutas, y por eso resulta tan importante la organización y el control de la acumulación. Pero la cultura japonesa también tiene una gran influencia en el trasfondo, en la filosofía, del método y, si os soy sincera, es lo que a mí me cautivó del libro.

Al lío:

La energía

Como sabéis, la cultura oriental hace un gran hincapié en la energía, tanto de las personas como de las cosas, los elementos naturales… Es la base del Feng-Shui y un elemento tan presente en las vidas de los orientales como el olor o el color.

Los occidentales, sin embargo, de alguna forma hemos perdido esa capacidad de percibir la energía que fluye a nuestro alrededor y, aunque yo no soy una persona especialmente perceptiva, creo que debemos entrenar esa capacidad para poder relacionarnos mejor con nuestro entorno.

Precisamente es la energía la que nos permitirá decidir si un objeto nos hace felices o no. De hecho, es muy común que no se pueda justificar de forma lógica por qué tal objeto nos hace felices y por qué tal otro nos incomoda. No obstante, hay algunas personas que se resisten a dejarse guiar por ese instinto y, por eso, no son capaces de deshacerse de muchos de sus objetos, aunque noten que no le hacen feliz.

Rodearnos solo de objetos con buena energía, aquellos que nos hacen felices, hará que estar en casa sea mucho más agradable, que descansemos mejor y que, en suma, seamos más felices.

Nuestra relación con los objetos

El método KonMari nos enseña cómo y dónde colocar nuestros objetos o cómo doblar nuestra ropa (sobre todo en La felicidad después del orden).

La forma que propone el método tiene como objetivo, además de facilitarnos la vida, que nuestras pertenencias estén más cómodas, descansen mejor. Sí, sí, os podéis reír si queréis pero, al final, la ropa se arrugará menos, la comida se estropeará menos si la guardamos en el lugar y con el método adecuados, los libros estarán más a mano, los objetos decorativos cumplirán mejor su función…

¿De verdad creéis que los objetos no pueden agradecernos que los tratemos bien?

Los objetos con valor sentimental

Nuestros tesoros. Esas cosas que, aunque estén hechas un desastre de tanto usarlas o aunque hayan pasado de moda hace generaciones, nos emocionan con solo verlas.

Muchos de esos objetos ya no pueden cumplir su función práctica (ese jersey que me hizo mi madre pero ya no me cabe, ese collar —ya roto— que me compré en un viaje a Tailandia…), pero eso no significa que no puedan estar presentes en tu vida. Puedes hacerte un cojín con el tejido del jersey, puedes enmarcar varios retales de vestidos de cuando eras niña creando una composición única, puedes utilizar el collar para sujetar una cortina…

Las posibilidades son infinitas pero, una vez más, debemos dejarnos guiar por nuestro instinto, por la energía que nos rodea, para crear un ambiente agradable en nuestro hogar, en nuestro templo.

La felicidad

¿No es nuestro objetivo vital, ser felices? ¿Y por qué nos empeñamos en sufrir y en sacrificarnos inútilmente? Una de las formas más sencillas de ser más felices es rodearnos de personas y cosas que nos hagan felices (¡ay, qué fácil es decirlo!). Pero, aunque no creamos que vamos a encontrar la felicidad en un chasquido de dedos, por algo hay que empezar. Así que la idea de convertir nuestra casa en nuestro refugio, el lugar en el que todo lo que hay nos hace felices no puede gustarme más.

Empezando por la ropa y siguiendo por el resto de categorías (como te expliqué en el post ¿En qué consiste el método KonMari?), podrás aprender a diferenciar qué te hace feliz y qué no, y empezarás a construir tu mundo más a tu manera. Es que me encanta, leñe.

 

Y vosotros, ¿sois de los que creen que estas cosas «son tonterías»? ¿O estáis dispuestos a pensar de forma diferente, para así obtener resultados diferentes? ¡Seguro que sois de los atrevidos! Si es así, estad atentos a las próximas entradas, porque os daré trucos para que, cambiando muy pocas cosas, podáis ahorrar y ser más respetuosos con el medio ambiente, además de, claro está, ser más felices. Y ya si os animáis a reservar vuestra sesión gratuita y personal de introducción al método baransu, ¡os hago una estatua!

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