Doblado vertical - lo mejor del método KonMari

¿En qué consiste el método KonMari?

¡Hola a todos, amantes del equilibrio!

Como ya os adelanté en el post Todo empezó con el método KonMari, quería haceros un pequeño resumen del método que ha cambiado mi vida, y del que tanto bebe el método baransu.

El método KonMari no es tan revolucionario como podríamos pensar. Pero que eso no le quite mérito, ¿eh? Marie Kondo ha sido capaz de hacer lo que nadie había hecho hasta entonces: sistematizar la mejor forma de seleccionar, ordenar y organizar, independientemente del espacio o de la cantidad de objetos que se tengan entre manos. Como ella misma dice, nadie nos enseña a organizar ni a ordenar, por lo que todos tenemos un sistema (seguro que tú haces alguna de las cosas que plantea el método KonMari) pero, a la vez, nadie lo tiene, porque no se ha detenido a diseñarlo, sino que nos dejamos llevar por lo que nos pide el cuerpo en cada momento. Vamos, que la mayoría de veces ordenamos al tuntún.

KonMari nos promete que, una vez hayamos organizado nuestra casa con su método, no volverá a desorganizarse.

¡Ojico! Puede que se desordene (que haya ropa sin doblar, juguetes por en medio…), pero eso no significa que esté desorganizada. Además, ese desorden se soluciona mucho más rápido que antes.

Así que, ya que este sistema es la panacea, conozcámoslo más a fondo:

Visualizar tus objetivos

Tener una imagen mental de cómo será tu vida después de la organización te motivará y te guiará. Buscar fotos de casas que te encanten o que te inspiren es una idea genial, pero también es muy poderoso imaginarte cómo será tu día a día en una casa ordenada. Por ejemplo, qué harás al levantarte, cómo será tu desayuno, lo concentrado que estarás en el trabajo porque no tendrás que volver a preocuparte del orden en casa o qué será lo que hagas al llegar a casa.

Ordenar los objetos propios

Si vivís solos no tendréis problema, pero si compartís casa, tened en cuenta que solo se deben organizar los objetos propios. Nunca tiréis ni organicéis objetos de otras personas, pues solo contribuiréis al «mal rollo» y al caos. Si queréis que otra persona ordene sus cosas o haga limpia, empezad por hacerlo vosotros mismos. Os sorprenderán los resultados 🙂

Ordenar por categorías

Lo normal es ordenar por ubicación, es decir, ordenamos una estantería, una cajonera o un armario. Sin embargo, es posible que haya objetos similares a los que nos encontramos en esos lugares en otras partes de la casa (sí, lo hacemos todos). Por eso, para poder organizar de forma eficaz y definitiva, tenemos que agrupar todos los objetos similares. ¿Lógico, no?

Las categorías son las siguientes:

  • Ropa, zapatos y complementos
  • Libros
  • Papeles
  • Komono (objetos varios)
  • Objetos con valor sentimental

En la categoría de komono se enmarcan los objetos de baño, cocina, manualidades, aficiones, aparatos electrónicos… En cada casa son diferentes, pero en todas las casas hay komono.

¡Ojico! Muy importante trabajar con las categorías en este orden y no en otro (ahora os explico por qué).

Primero seleccionar y después organizar

No tiene sentido ponernos a organizar cosas que no van a quedarse con nosotros. Por eso es imprescindible hacer una criba antes de lanzarnos a la organización propiamente dicha. El método para seleccionar es el siguiente:

  • Establecemos la categoría con la que vamos a trabajar. La primera debe ser la ropa, así que la vamos a poner como ejemplo, pero el método sería el mismo en el resto de categorías (recordad que será la ropa de una sola persona; en este caso, vamos a hablar de María).
  • ¿Toda esa ropa tengo yo??

    ¿Toda esa ropa tengo yo??

    Sacamos TODA la ropa de María a un espacio abierto y cómodo (encima de la cama, en el suelo). Si está en cajas, también la sacamos. TODA. Si algo se queda olvidado, será como si María lo hubiera descartado.

  • Una por una, María, coge las prendas y plantéate, simplemente, si te hace feliz. No si te gusta, no si te costó muy cara, no si te la regaló tu tía. Si te hace feliz. La pregunta es muy simple, pero muchas veces la respuesta no es rápida; pero este proceso, el de decidir si algo nos hace felices o no, es lo más importante del método (al menos desde mi punto de vista), y lo más poderoso. María, tómate tu tiempo. La ropa es la mejor categoría para entrenar este aspecto, ya que nos la podemos probar, nos podemos imaginar con ella puesta, nos podemos acordar de las ocasiones en las que la hemos llevado. Por eso la ropa es la primera categoría. Verás como en las próximas categorías irás más rápido 😉
  • Si encontramos algún objeto con valor sentimental, podemos apartarlo para decidir sobre él más tarde, en la última categoría. Para entonces, ya habremos entrenado nuestro olfato de la felicidad, así que, María, no te agobies.
  • Cuando hayamos terminado de revisar toda la ropa, nos tendrían que quedar, al menos, dos montones: el de la ropa que María se queda (la que le hace feliz) y la que descarta. Con la que descarta puede hacer lo que quiera (donarla, venderla, regalarla…); eso es lo de menos.

Ahora tendremos que organizar la ropa que sí se queda, pero tened en cuenta que será de forma provisional, porque la organización definitiva llegará cuando hayamos hecho la selección en todas las categorías. De esta forma, sabremos con exactitud de qué espacio disponemos en nuestra casa y qué objetos deben alojarse en él y, así, poder encontrar el mejor sitio para cada objeto.

Organizar en vertical

Es la estrella del método de organización de Marie Kondo. Aunque ya es muy famoso para la ropa (¿os apetece que haga algunos vídeos para mostraros cómo se hace?), también se aplica al resto de objetos de la casa: la máxima es evitar que haya que quitar unas cosas para acceder a otras. Por supuesto, las formas de aplicar este sistema son casi infinitas, pero os iré descubriendo algunos trucos poco a poco.

Si queréis profundizar en el método KonMari, os recomiendo encarecidamente su libro La magia del orden y, si queréis descubrir sus métodos de optimización del espacio, La felicidad después del orden.

Y, si os animáis a transformar vuestro hogar de arriba abajo, reservad vuestra sesión gratuita de introducción al método baransu, ya que, además de poner en práctica el método KonMari con la ayuda de una profesional (lo hace todo mucho más fácil, creedme), podréis mejorar vuestras rutinas y gestionar vuestro tiempo con mucha más eficiencia. ¡Tardando estáis!

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